"Para aquellos que se desaniman fácilmente. Pueden estar evolucionando favorablemente en la enfermedad, o en las cuestiones de la vida diaria, pero ante el menor retraso o impedimento para continuar adelante se llenan de duda y muy pronto se desaniman." - Dr Edward Bach. Los Doce Curadores y Otros remedios

viernes, 25 de junio de 2010

12 Almas


Con mucho cariño
para todos mis compañeros y mi maestro
pues me inspiran cada día
con sus vivencias


Érase una vez 12 almas que creían vagar perdidas por el mundo. Vivían temerosas, presas de sus miedos y creencias. A menudo se disfrazaban con diversas máscaras. Un día el destino (o Dios) quiso jugar con ellas y las reunió en una ciudad muy antigua. Cada una venía de un rincón oscuro de su vida y habían llegado allí por caminos diferentes. Todas habían escuchado dentro de sí una vocecita que les decía una y otra vez: ¡entra!, ¡entra!,… Pero ninguna sabía dónde tenían que entrar. Hasta que una tarde esas almas se encontraron “por casualidad” en un lugar un tanto misterioso. Imponía su silencio. La luz de la tarde daba unos tonos claroscuros a aquella habitación. Apenas llegaba información del exterior, ni tan siquiera el murmullo de la gente o el ruido de los vehículos al pasar por aquella transitada calle. Parecía como si estuvieran en una pequeña isla dentro de una gran ciudad.
Y dentro de esa isla, un pequeño templo donde se respiraba paz y armonía.
Un ser lleno de conocimiento y sabiduría las recibió con un amor singular, distante a la par que cercano. Era Sihul, el guardián del templo. Después de bendecirlas, las condujo despacio y con paso firme hasta la puerta de una ancestral caverna, donde allí –según el guardián- conocerían sus propias sombras, es decir, la parte más oscura de sus noches.

Cuando llegaron, Sihul les aconsejó que para salir de allí, tendrían que despojarse de todo cuanto traían, confiar... y entrar; e inmediatamente desapareció. Todas entraron en silencio y tras los primeros pasos contemplaron boquiabiertos como la galería de la cueva se iba transformando en un complejo laberinto de espejos.


A cada paso que daban por el laberinto cada una se iba viendo retratada en los reflejos que de sí les devolvían los espejos. Fue un camino difícil, pues cada una de estas almas enmascaradas veía lo que nunca había querido ver.

No cundió el pánico, excepto para aquella alma disfrazada de un chico con mirada penetrante y paralizada (Rock Rose), que deambulaba de aquí para allá, desconectado de su mundo interior.
Hubo quien desapareció rápidamente para encontrar la salida (Impatiens) envuelta en una especie de risa nerviosa, a la vez que contagiosa, que resonaba entre las paredes de la gruta.

La chica del cabello rizado y la gran sonrisa, apenas había dado unos pasos, temía (Mimulus) perderse más de lo que estaba y como a ella le gustaba la seguridad; prefería que la avisaran cuando alguien hubiera encontrado la salida.

Una de ellas eligió ir por su cuenta (Water violet), era la exploradora solitaria del grupo; se mostraba reticente a abrirse a aquellas otras almas que estaban en su misma situación.

La mujer de sonrisa afable arrastraba una rigidez mental que no la dejaba confiar y siempre veía la puerta de su salida cada vez más lejos (Gentian). Una ctitud que bien contrastaba con aquella otra mantenida por la chica de aspecto jovial y alegre (Centaury) que se encargaba de ayudar a todas las demás con aquella fuerza imperiosa que la caracterizaba, olvidándose por momentos de que todo aquello la iba debilitando.

Había un chico que en su búsqueda incesante de amor se pegaba fácilmente a cualquier alma cercana (Agrimony) a fin de recibir una muestra de afecto, que le hiciera más llevadera cierta ansiedad claustrofóbica.

Un alma inocente y bondadosa se quedaba parada en cada cruce de camino, dudando de cuál sería su camino correcto (Scleranthus), mediatizada por aquella falsa moral que tanto la había marcado.

Pero, no era la única que dudaba. Había otra chica que desconfiaba de sí misma, de todo cuánto había aprendido, de sus propias intuiciones (Cerato). Cada cierto tramo se sentaba a leer la leyenda de Teseo y el Minotauro por si esto le daba alguna pista para salir de allí, sin saber que solo su puro y noble corazón sería la brújula que la acercara hasta su “interior”.


Otra chica creía estar fuera del grupo, pero era su miedo ante la posesividad la que la alejaba. No distinguía aún el límite entre la generosidad y la exigencia (Chicory).

Otra, se detuvo ante un espejo y permaneció así largas horas, quieta, absorta y ensimismada; pensando en los miles de sueños que se le cruzaban en milésimas de segundos (Clematis).

Y no, no me he olvidado de aquel chico temeroso y callado, que animaba a escondidas a todas las demás almas dejando pequeños mensajes de ánimo y de unidad cada cierto tramo del laberinto; pero que se desesperaba, a veces, al no comprender la actitud de algunas de aquellas almas, ni la suya propia (Vervain).
Lo que sí es cierto es que, en algún momento, la soledad, la incertidumbre, el miedo y la resistencia se hicieron un hueco entre los corazones de estas 12 almas.
Cuenta la leyenda que cada una -a su ritmo- fue encontrando la salida dentro de aquel laberinto de espejos (al desarrollar aquella virtud que necesitaban). Finalmente salieron desnudas, plenos de amor y confianza.
… Y al salir una intensa luz blanca acompañada de una lluvia de hermosos pétalos caían sobre sus cabezas. Incluso desde allí se podía oler la brisa del mar.
Una mano firme y conocida les era tendida. Era la del guardián del templo, Sihul, a la que todas pronto reconocieron como la de su maestro.
Algunos, los más ancianos, cuentan que durante todo el viaje estas doce almas habían atravesado la cueva de Noctiluca (diosa de la luna, de la vida y muerte) y habían llegado hasta Malaka, la reina de los cielos, que los acogió en su seno.

fin

Antonio Bandera Sánchez
Terapia Floral 2009-2010

8 comentarios:

Carlos dijo...

Despertar y descubrir aquel que durante toda su vida ha estado en no se donde, oculto, sin saber que existía y que podía hacerlo sin que nada sucediese es un MILAGRO, que suele suceder en ciertos Espacios donde uno se atreve a asomarse, pedir permiso al maestro, para ENTRAR, y comenzar a dejarse fluir y fluir y fluir. Sentir que soy una minúscula parte de la unidad y de reconocerme en cada linea del cuento de Antonio, me demuestra su tacto y sensibilidad para saber como conmoverme por atisbar la posibilidad de SOLAMANTE SER. Gracias Antonio

Clematide dijo...

Qué hermosura de cuento...
Me alegra mucho que la "casualidad" haya impulsado este encuentro, "entrar" en este espacio de VIDA y compartir todo esto...no tiene precio.
Gracias Antonio.

Mariló dijo...

Sencillamente, precioso, tanto como tu belleza interior.

Mil besos

Natalia dijo...

..una vez más haces que me emocione al leer tus escritos..Tan sencillos,tan intensos,tan suaves,..Me he sentido muy identificada con esas 12 almas que se encontraron en esa ciudad..Gracias por darme el empujón para atreverme a entrar también..y gracias por seguir compartiendo,ayudarme a confiar y aprender poco a poco a fluir y dejar fluir la vida.
Un enorme abrazo!

LLC dijo...

GRACIAS! qué bueno, me ha encantado, además he ido recordando una a una las flores, que,por cierto, ahora estoy tomando de nuevo. son un precioso mundo, me recuerdan mucho al eneagrama, ambos te ayudan a entender muchísimo a los demás y a uno mismo.

María dijo...

Afortunados los que caminan a tu lado y los que tuvimos la suerte de hacerlo hace ya algún tiempo. Valioso tesoro guardado en el más íntimo de mis recuerdos.

Antonio dijo...

Gracias Luis y Carlos por haber publicado este cuento en el blog. Gracias de corazón.

... Y gracias a todas esas personas que me han dicho cosas tan bonitas y sentidas en estos comentarios.

Os quiero,
Antonio.

Besos y Abrazos

Marina dijo...

Hoy que me siento un poco cada una de estas 12 almas,todavía perdida en los laberintos de la mente, me animo a escribirte para decirte lo orgullosa que me siento de ser tu amiga, de seguir tu evolución admirándote cada día más por tu forma de caminar, viviendo intensamente tanto el dolor como la alegría y siendo capaz de transmitir tanto con tu forma de ser y tu forma de escribir.
Espero ser capaz yo también de decidir salir de Noctiluca algún día,mientras viviré como lo sienta, aunque a veces eso no me lleve a Malaka.
Gracias Antonio, un beso